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DISTORSIÓN SONORA

Sonido y silencio, luz y oscuridad. A veces no sé que estoy haciendo, no sé por dónde seguir ni qué hacer. No sé si mi esfuerzo es suficiente o si debo continuar. ¿Estoy a ciegas, sordo o enloquecido? La verdad,  es muy probable.
Al inicio, todo está muy claro, pero por el camino, la cosa se complica. A veces cuentas con la ayuda del equipo, de un actor, de un amigo…otras veces no. La preparación suele dar seguridad en uno mismo. En un rodaje, si conoces todos tus planos, la puesta en escena, la importancia de las palabras y de las situaciones, tendrás una luz que te guíe ante los problemas. Pero tal vez el problema sea esa propia organización, que corrompe la imaginación. Todo se vuelve estático, cuadriculado.
Yo me dedico a la dirección cinematográfica, no sé por qué. Nuca lo he sabido. La gente dice dedicarse a esto porque le apasiona, porque quieren contar historias, o por un sin fin de motivos. Yo no tengo ni idea, probablemente nunca lo descubra. Aunque si sé que la búsqueda de algo sin fin, en un mundo en el que las posibilidades son mínimas, me impulsa a seguir. Pero, ¿cómo no perderse? Puedes coger una balsa, una brújula e incluso unos prismáticos, pero el camino debe hacerse al andar. Es un viaje extraño, desde luego. Siempre buscando en el fondo de la mente, buceando y buceando, cada vez más hondo, cada vez más oscuro, esperando encontrar algo. Al igual que en mi vida diaria, cuando he tenido problemas o estados de ánimo deplorables siempre he tenido algo que me ha ayudado. El sonido, la música, un elemento que trabaja directamente con las emociones. Mucha gente dice que es transformadora, yo no estoy de acuerdo. De ser así, nos afectaría a todos por igual. Yo creo es que es un vehículo, una herramienta. Como usarla depende de cada uno. Para mi, es una brújula en las profundidades.
Todo esto puede sonar un poco abstracto, pero os voy a contar dos ejemplos en los que el sonido distorsiona la realidad.

1. Desde siempre, en España, hemos tenido un problema de aceptación con nuestro cine. Yo creo que en gran parte es por culpa los doblajes de películas extranjeras. Los dobladores son muy buenos y tienen grandes voces, muchas veces los actores no pueden competir, ni si quiera Clint Eastwood, la versión española le da mil vueltas. Pero el verdadero problema, no es que se doblen las películas, sino como se hace. Siempre se graban y se montan las voces de los actores como si estuvieran en primer termino. Esto elimina parte de la espacialidad y la naturalidad de los movimientos, y acostumbra al oído a algo muy artificial, que contrasta con nuestras películas, que en muchos casos, pecan (o pecaban) de una gran naturalidad en el sonido. Todo es cuestión de dinero y tiempo. Si así suena bien… pues ala. Es cierto que se doblan mejor las películas que en Rusia, donde un doblador hace todas las voces por encima de las originales pero lo cierto es, que esto solo ha beneficiado al cine extranjero y a los dobladores y ha distorsionado en parte nuestra realidad. Y siendo más prácticos, en versión original se aprende idiomas o por lo menos, por díos, que una misma persona no doble a ocho actores, es muy molesto estar en la cocina y creer que acaba de empezar una película con Robert de Niro y resulta que es con Gene Hackman. No me entendáis mal, no estoy en contra del doblaje, sino que pienso que está mal hecho, simplemente.

2. “no sé, pero hay algo que suena mal” ¡esta frase me encanta! Una de las cosas que estoy imaginando cuando trabajo con actores, es el sonido que rodeara toda la puesta en escena. El sonido que hacen los cuerpos al moverse, la respiración, la forma en la que se articulan las palabras, los ritmos, repeticiones, la superposición de temas… Todo ello genera estructuras muy ricas, que ayudan a la dirección de actores de una manera intuitiva e imaginativa. Evidentemente hay más cosas a parte del sonido, pero os aseguro que es una brújula, que llevo a todas las partes.

Por último os dejo un video-retrato que hice el año pasado, en el que desarrollé el guión y el 75% de todo el sonido, incluyendo efectos y ambientes, paralelamente.  El 25% restante se hizo en montaje y mezclas. No es la panacea ni mucho menos, pero bueno fue un buen experimento.

Salud.

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¡Qué pereza!

Si, uno es perezoso, distraído, impaciente, mentiroso, capaz de reordenar toda la casa con tal de no ponerse delante de la maldita página en blanco. El caso es que es mucho más difícil tomar la decisión que llevarla a cabo. Es como este blog, ¿hace cuanto tiempo que tenía pensado iniciarlo? Pero claro, siempre hay algo que hacer, algún dolor físico que lo impide, o es mejor dejarlo para mañana o el Lunes “así empiezo la semana con buen ritmo” Pero hay que tomar la decisión y ser firme (es un post de autoayuda personal) el problema está, en que no solo hay que ser firme, hay que ser consecuente con lo que se está haciendo. ¿cómo hacerlo? Cada uno tiene que encontrar su estrella de oriente y seguirla sin saber a dónde lleva. En lo referente l cine, mi estrella es el sonido. Me ayuda a crear imágenes, a organizar la puesta en escena e incluso a crear historias. El sonido es la traducción abstracta, por lo tanto más pura, de la película. Por eso me da mucha rabia cuando veo como se ha pervertido su utilización. Parece haberse resumido a un estándar muy básico; conseguir cohesión visual (que haya continuidad sonora) y reforzar elementos de la imagen o corregir errores de rodaje. A este paso en un futuro el sonido lo hará un ordenador. Tan solo tendremos que meterle los datos de ambientación y género y Abracadabra, sonido listo.

¿Por qué pasa esto? Puede ser por culpa de la herencia televisiva (todo lo que se ve se oye) o la falta de tiempo o de dinero….Pero la verdad, también puede ser pereza mental. No puedo hablar de cómo funcionan las grandes producciones, ya que nunca he estado en ninguna. No sé si los directores pasan del tema, no tienen tiempo o es que “no es de su competencia” El caso es que parecen amoldarse a un estándar de sonido enlatado. No todas las puertas tienen que sonar como si se les hubiera dado una patada para abrirlas, es más, no todas las puertas hacen el mismo ruido al abrirlas y en muchos casos es mejor el sonido natural de la misma sin necesidad de reforzarla. Esto puede parecer más típico en el cine comercial y en las series, pero no es así. El mundo cortometraje, donde se supone que es un espacio para la experimentación, sin presiones y sobre todo con tiempo para la post-pro, en la mayoría de los casos, todo es cada vez más pobre. El sonido por supuesto es un mero elemento de cohesión y en la mayoría de los casos ni llega ni a eso. Pero bueno siempre hay excepciones, incluso dentro del cine comercial, Amelie, El club de la lucha, El exorcista… y directores que lo trabajan igual o más que la imagen, como es el caso de Jaime Rosales, Lucrecia Martel, Javier Rebollo o David Fincher. También mención especial a Michael Haneke. Bueno para terminar e ilustrar, bueno más bien sonorizar un poco todo esto, os dejo un pequeño video en el que podréis observar como en casi todos los casos el sonido de lata de las puertas era prescindible. El último clip es uno de los cortos que hice en la escuela y aunque la puerta estaba hecha con papel de fumar, seguro que podría haberlo solucionado de otra manera. Por lo menos podría haber utilizado un sonido más original. Pereza mental…