LOS BOCETOS DEL GUERNIKA COMO ARMA ARROJADIZA.

Acabamos de cambiar de año, y como siempre me pasa cuando supero un ciclo, bien porque lo marque un calendario, bien porque lo marque mi propia vida y sus andanzas, miro hacia atrás para volver a mirar hacia delante.

Últimamente he estado acordándome mucho de un artículo que escribí allá por el 2005, es curioso como ciertas frases y ciertos conceptos se quedan instalados en mi mente como mantras. Ya hace casi 8 años que escribí este artículo y muchas de las frases que hay escritas en él siguen formando parte activa en mi vida, hay otras que hacen que me replantee mis propios principios, ya que a veces los golpes de la vida hacen que se distorsionen y otras que me resultan un tanto ajenas.

Sea como fuere, es bonito reencontrarse contigo misma después de tantos años y verte desde fuera con una sonrisa…

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Os dejo con este artículo escrito por la Patricia Pozo de 25 años, esa que aun tenía carnet joven y no había empezado a estudiar cine. Espero que les guste, y que encuentren la relación con “acción fílmica”, desde mi punto de vista la tiene completamente…

Un saludo:

Buenos días.

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LOS BOCETOS DEL GUERNIKA COMO ARMA ARROJADIZA.

Al elegir un título para este artículo pensé en otro que había leído hacía poco:”EL VÓMITO: ARMA ARROJADIZA” un título que desde el primer momento me atrajo, y que después de haber leído el contenido del escrito me quedé solo satisfecha en parte de las expectativas que esas palabras en negrita me aportaban. A partir de esta experiencia comencé a reflexionar sobre la apariencia de las cosas y su relación con el contenido de las mismas, sobre la variedad de discursos, la verdad…y en definitiva sobre aquella única frase que subrayé del texto:

 “(…)las perturbaciones de la sociedad del espectáculo; una sociedad ahíta de tanto exceso, harta de tanta sobra, saciada de indigestión; pero infinitamente insatisfecha y, paradójicamente, hambrienta”.

Antoni Marí (2004) El vómito: arma arrojadiza. Barcelona: La Vanguardia.

Este artículo había despertado algo en mí, aunque sólo fuese la curiosidad por ahondar más en un tema sobre el cual llevaba tiempo divagando sin obtener respuestas. 

Siempre me he preguntado cual es la razón por la que muchas veces compartimos estilos tan parecidos con artistas que no conocemos, yo no soy de esas a las que les gusta hacer homenajes a diferentes artistas de la historia del arte en sus obras, no, yo disfruto descubriendo todas las similitudes que existen entre una obra mía ya terminada y cualquier otra, disfruto descubriendo que otras personas ya se habían preguntado cosas que a mi me obsesionan; ya sea alguien como Tolstoy o un compañero de trabajo, ya sea un pintor famoso del siglo XIX o un grafitero anónimo que ha decorado el baño del bar en el que me encuentro orinando. Y me pregunto que hay de mío y de suyo en nuestras propias obras, y en nuestros propios pensamientos…si realmente somos individuos con identidad propia, si somos verdaderamente libres o somos seres construidos por nuestra sociedad.

El vómito, las heces y el grito aparecen constantemente en los dibujos que intento hacer desde que empecé mis años de universidad, sé que siento angustia y asco pero nunca habría sabido decir por qué exactamente, siempre he intuido que se debía a una crisis de identidad pero era cuando me preguntaba por qué cuando empezaba a divagar sin respuestas concluyentes y tranquilizadoras.

Ya hace alrededor de dos años que intentaron explicarme lo que significaba eso del postmodernismo y fue entonces cuando empezó mi angustia artística, pues la personal ya existía aunque no con tanta firmeza. Ya no era dueña ni de lo único que me iba a acompañar hasta el lecho de muerte; yo misma, mi ego era un muerto viviente. Cada vez me veo mas estúpida y no se hasta que punto soy libre de escapar del rebaño, soy un ser consumista con una vida programada, soy sólo un simulacro de lo que debería ser un ser humano…y sólo cuando vomito o escupo siento que estoy mas cerca de mi misma, me reconozco en lo abyecto, en eso que me impide ser todo lo racional que debiera ser un ser social. No se si sufro esa “esquizofrenia cultural” de la que habla Jameson cuando comienzo de manera angustiosa a preguntarme cuándo empezamos a ser así y si hay manera de frenarlo, porque dudo que el único eje del mal sea el capital, antes era la religión y ambas cosas las creamos nosotros mismos. Tengo miedo a caer en el nihilismo, miedo a rendirme y permanecer anclada al rebaño…

 El hecho de conocer el postmodernismo tampoco es una respuesta tranquilizadora, pero al menos ya no me siento tan sola.

El pasado dieciséis de noviembre hice una visita al museo Reina Sofía esperando encontrar alguna obra que me devolviese toda esta angustia y tenía grandes esperanzas de encontrarla cuando supe que había una exposición llamada “EL ARTE SUCEDE, origen de las practicas conceptuales en España (1965-1980)”.Pero aunque si hubo alguna obra que me resultó bastante divertida por su contenido irónico, la mayoría me dejaron igual que estaba. Pienso que habían perdido su capacidad de sorprender; que aunque sea una grave acusación (más si tenemos en cuenta el concepto que tenía Adorno de lo que debe ser una obra de arte), seguro que eran muy interesantes… seguro que si…y lo serían aun más si se entendiesen.

Como un inciso hablaré de una de las pocas obras que si me gustaron. Consistía en veinticuatro encuestas a diferentes galerías de arte de Madrid en el año 1974. Estas encuestas habían sido redactadas por un grupo de jóvenes artistas (el Grup de Treball) los cuales comenzaban estas encuestas con preguntas tales como;”¿en qué año se abrió la galería?”,”¿cómo definiría la línea de su galería?” a las que los galeristas respondían sin problema, eran preguntas sencillas. Pero en la quinta pregunta de doce empieza el bombardeo, y las respuestas comienzan a ser algunas ininteligibles y otras echan mano de una retórica bastante divertida. Unas de estas preguntas eran: “¿Está de acuerdo en que la galería establece y mantiene la plusvalía de la obra de arte?”,”¿Concibe la posibilidad del contacto artista – coleccionista, sin intermediario?”,”¿admitiría la práctica artística desligada de un valor de cambio?”,”En un contexto como el nuestro ¿cree posible un arte sin galerías (plusvalor) y sin coleccionistas(especulación)?”. Para terminar con una pregunta con la que definitivamente te echabas a reír, o al menos te sonreías;”¿es rentable su galería?”, la respuesta era sí. Mis reflexiones inmediatas fueron algo así como: “Patricia, haces bien en no quererte ganar la vida como artista”. Y es que, volviendo a lo que decía antes, es en mis vómitos donde únicamente me siento libre y venderlos significa vender mi propia libertad pero menos aún me gusta que especulen con ella. Seguramente muchos opinen que esta reflexión es excesivamente hippiesca o algo así, que no es para tanto. Y, si, tienen parte de razón, porque en el noventa por ciento de las veces (si no más) que intentemos ganarnos el pan, estaremos generando plusvalor; pero si eso tiene que ser así, que no sea con lo único que me hace sentir viva.

No satisfecha con lo que había encontrado en esta exposición, es más, hasta un poquito indignada y desesperada continué visitando las diferentes salas de ese antiguo hospital, que me estaba empezando a empapar de la angustia y del horror de lo que allí se había vivido.

De manera casi mágica llegué a la sala donde se expone permanentemente el Guernika y una serie de bocetos previos  él. Fue entonces cuando sentí que por fin había encontrado, entre tantísima obra de arte, algo con lo que realmente podía identificarme. Pero no fue la obra finalizada lo que mas me impactó, con todos esos turistas haciendo cola para verla mas de cerca, aunque si es cierto que su temática se ve reforzada por sus dimensiones y la convierte ya no solo en una obra de arte de un gran impacto visual sino que además es un símbolo del sufrimiento de un pueblo inmerso en una gran guerra de tan altos ideales. Y es que ya lo decía Picasso…

…”la pintura no ha sido hecha para decorar apartamentos. Es un instrumento de guerra ofensiva y defensiva contra el enemigo”…

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Y muchos son los que han copiado el Guernika para mostrarlo en las calles, que es donde debe estar, con el pueblo, entre él… nunca nada me había sido tal lejano por su grandeza y tan cercano por su humanidad, siendo la obra terminada la grandeza y sus bocetos lo humano, sus vómitos previos a la obra de arte. Me quede petrificada delante de uno de los estudios de la madre con el niño muerto a la que le había pegado pelo…y es que cuando uno quiere representar el horror siempre siente que se ha quedado corto, como cuando sueñas que te persiguen y no puedes correr más rápido o cuando gritas, que siempre quieres gritar más alto. Pero Picasso lo ha conseguido a través de estos bocetos, ha escupido su cuerpo, ha escupido el horror de un pueblo y el suyo propio.

Volviendo a hablar en términos posmodernos cabría hablar de la tesis de Julia Kristeva(Powers of horror ,1980)según la cual lo real no ha desaparecido del todo, abyectar es una  manera de enfrentarse a la realidad de frente, de separar aquello que configura nuestra subjetividad de aquello que nos permite vivir de manera coherente dentro la sociedad de consumo en la que vivimos, mediante lo abyecto. A mi entender lo abyecto representa aquello que viene a ser lo más real de la naturaleza humana, su animalidad, expulsada en forma de excreción asquerosa ;de vómito, de pus, de heces ,de sangre…El triunfo del cuerpo frente a una mente contaminada de simulacros, harta de tanta sobra y paradójicamente hambrienta. Una tímida aparición de la bestia frente al animal social. Y es que de alguna manera ha de escapar todo este malestar, pues si es cierto que nos construimos a partir  de los discursos que giran en torno a nosotros mismos, y dando por hecho que estos discursos dependen de las condiciones sociales en las que se generan, siendo estas las propias de una sociedad intangible, de la cultura del pastiche y los simulacros…¿no es de esperar que se asocie a lo humano con el horror?

Mas si tenemos en cuenta que los discursos están cimentados en el lenguaje, y que transformando el lenguaje existe la posibilidad de transformar lo socialmente aceptado;  y si entendemos el arte como otro lenguaje, y encontramos uno de los principales motivos del malestar en lo irreal de la sociedad de consumo…¿no sería interesante empezar a mostrar la “realidad” de las cosas mediante el arte para volver a acercar aquello de lo que nos separo la sociedad capitalista? Me refiero, por ejemplo, en mostrar ese malestar de manera explicita como muestra el Guernika, en definitiva hacer un arte de lucha comprensible y popular, desinstitucionalizarlo y hacerlo público. Que el arte se convierta realmente en algo en lo que todos nos podamos encontrar fabricado desde el individuo y dedicado a la colectividad.

Y concluyo…

Magos de la oscuridad…
*NO HAY CHISTERA*
Nacemos fruto de la luz y el líquido
Jugamos a dominar aquello mismo que somos;
como si fuésemos algo más grande que eso,
pero no hay color sin luz ni volumen sin agua
Un fotógrafo sin foto, un modelo sin alma…
¿qué es lo que posee el verdadero dominador?
Yo no soy el mago, SOY LA PALOMA; siendo que el MAGO
Ve la MAGIA en la CHISTERA y la PALOMA en el AIRE…
Pues esta no se sostiene, se vuela
ni se posee, se disfruta
MAGOS DE LA OSCURIDAD…
*NO HAY CHISTERA*

Por Patricia Pozo

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